
De ahí nos fuimos caminando y comimos en un restaurant de "menú". Uno que está hecho para que los trabajan y viven por ahí coman sin muchas pretensiones. Realmente uno puede sentirse como en la candelaria. Por 11 euros un cocido muy bueno, y una rodilla de cerdo que le aumenta el colesterol hasta al más sano.
Nos fuimos hasta el museo Reina Sofia y nos quedamos en la tienda comprando souvenirs culturosos. Luego salimos a tomarnos un café en un Starbucks y a leer un buen rato.

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