Estuvimos en casa hasta las 4pm, recuperandonos de nuestra aventura turca y nos fuimos a comer con Vicky y Nebio, unos amigos que viven en Madrid.
Un sitio tipicamente Madrileño excepto por que los desgraciados no aceptaban tarjetas de ningún tipo; asi que a correr a buscar dinerito en algún cajero, y rogando que el Santo Cadivi estuviera de buenas ese domingo lluvioso.
Despues de varias cuadras buscando un cajero Cadivi-friendly pudimos finalmente sacar dinero y pagar el almuerzo. Esta vez nuestras plegarias a santo Cadivi rindieron sus frutos.
De ahí salimos caminando (ese verbo tan escaso en Caracas) a una tetería en Chuecas, algo así como el barrio gay de Madrid. Definitivamente tiene mucho charm ir a un sitio exclusivo para tomadores de té. Estuvimos un par de horas, conversando, bebiendo té y revisando los anuncios gays.
Despues de ahí tomamos el metro y nos fuimos a casita.
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