Seguimos caminando y llegamos a la calle Huertas, que parece congelada en tiempo. Están un montón de bares dónde el capitán Ala Triste y Lope de Vega se iban de copas (¡joder!). Sin niguna copa encima llegamos al Museo del Prado, y nos tripeamos en el ala nueva una exposición de Francis Bacon. Hace apenas un par de años que vinimos al museo y ya le hicieron un anexo super tripa. Es full refrescante saber que hay gente que invierte en el tema del estado.
Francis Bacon (1909-1992) es uno de los artistas más importantes del siglo 20; un super atormentado que vivió las dos guerras mundiales, cargó con su homosexualidad y sus relaciones borde con panas dominantes, y dejó una de las obras más perturbadores de los últimos tiempos.

A diferencia de la mayoría de sus contemporáneos el pana no muestra una influencia tan marcada por el cubismo o las otras formas de simetría de principios de siglo. Este pana muestra en sus obras un dolor que sale del estómago y una angustia full profunda. Viendo las obras del pana uno "siente" cosas como oscuras; o más parecidas a una náusea que algo del tipo "que bonito". De hecho, solo en un par de cuadros pude pensar que el amigo tenía algo de tranquilidad en su vida.
A mi me pareció un pelo extraño que se haya presentado en el Museo del Prado y no en el Reina Sofia. Probablemente una de las explicaciones es que Bacon era fanático de Velázquez y Goya y se la pasaba full tiempo en el museo estudiando las obras de estos pintores. En la exposición muestran en algunas secciones las obras de Bacon junto con las obras en las que está inspirado.
Salimos con el peso de las obras de Bacon entre pecho y espalda muertos de hambre. Cometimos la estupidez de no almorzar antes de entrar al museo y luego nos quedamos aullando. Nos comimos un sanduchito frente al museo y nos fuimos a la casa. Cenamos y a dormir.

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