sábado, 31 de enero de 2009

23 pinchos

Comenzamos temprano el día; a las 3am nos fuimos para el aeropuerto. El de Istambul es un SEÑOR aeropuerto. Un duty free full grande que funcione las 24 horas. Tienen un control de seguridad nada más al entrar al aeropuerto (antes de chequearse) y despues otro en la antesala para abordar. El vuelo salió en tiempo y en dos horas (que se pasaron literalmente volando debido al sueño de punta a punta) y estábamos en Roma.

Desde la entrada al aeropuerto entendimos que había algo extrañamente familiar a nuestro tercermundismo; totalmente desordenado!, para el primer control estuvimos como 35 minutos en una cola con múltiples colas internamente; la incredulidad de los gringos presente se hacía notar por todos lados "is NOT my country", "what a mess"...

Despues de esa primera experiencia, el control de pasaporte otra vez un montón de gente, aunque un poco más ordenado. El vuelo salió en tiempo, despues que nos cambiaron la puerta de salida.

A la llegada a Madrid, fuimos a buscar las maletas; En el monitor indicaban que la banda de salida era la 13. Todos los que veníamos de Roma, estabamos esperando cuándo dos bandas más allá en la 11, comenzaron a salir las maletas de un vuelo de Tenerife. Hmmm, extraño que esa banda estuviera sin pasajeros, y la nuestra con pasajeros y sin maletas. Poco a poco algunos pasajeros comenzar a ver sus maletas, por lo que nos cambiamos de banda.

Extrañamente habían maletas sin pasajeros, y pasajeros sin maletas. Cuándo terminó de moverse la banda era claro que habían varios pasajeros que no tenían sus maletas entre los cuáles nos incluíamos nosotros. Tambien había maletas que no tenían a sus pasajeros. Mientras Diana iba a la ventanita de reclamaciones, que estaba full de pasajeros de Alitalia, el manager del tráfico de maletas me explicaba que con Alitalia esto pasaba todo el tiempo. Incluso, me comentaba muerto de risa que un día había llegado un vuelo entero sin ninguna maleta. Me comentó que Roma era un desastre total, y que incluso en un viaje que el había hecho, le habían extraviado la maleta. En la oficina de reclamos, las chicas tenían exactamente la misma actitud; un standard procedure que no lleguen las maletas de Alitalia. Incluso nos informaron que lamentablmente no podían decir a dónde había ido a parar la maleta, por que no las habían pasado por el lector de barras. Nota mental: evitar en la medida de lo posible Alitalia y/o pasar por Roma.

Afortunadamente unas horas despues nos llamaron para indicarnos que la maleta viajera había aprecido, y que entre las 6pm y las 10pm entregarían la maleta en nuestra dirección. La maleta llegó sana y salva a las 11.30pm. Gracias Alitalia por el susto!

Nos fuimos a cenar al bar de pinchos Imanol. El sitio es full tripa; es un bar dónde todos los pasapalos tienen unos palillos y vas agarrando el primero que te apetezca, y acumulas los palillitos en el plato. Luego al final dices cuántos palillos tienes, los multiplicas por el precio único y tienes tu cuenta. Un sistema muy sencillo basado en la confianza en la gente. Los pasapalos iban desde pan con jamón serrano y tomate, hasta pimientos rellenos de bacalao y lomo de cerdo con roquefort. Entre 3 nos comimos la bicoca de 23 pinchitos, pero realmente estaban demasiado buenos. Parte de la conversación, fue imaginarnos como sería un concepto así en Venezuela, y de qué maneras los clientes esconderían los palillitos para pagar menos... la idisioncrasia nos persigue.

Cosa más grande!

Primer día en Estambul, la puerta de Occidente o de Oriente. Restaurant super autóctono en el distrito más turístico de la ciudad. Ordenamos platos de la cocina turca, y al fondo se escucha:;
El carino que te tengo
yo no lo puedo negar
Se me sale la babita
Yo no lo puedo evitar.


Muy extraño oir en estas tierras tan lejanas música con la que uno crece en latinoamérica.

Luego vamos a una discotienda, y en la pared tienen resaltada la fotografía del dueño de la tienda con Chucho Valdés. Preguntamos y el que atendía estaba muy orgulloso de la foto con esta leyenda del jazz latino.

En el periódico anuncian el concierto de Paquito D'Rivera para el día siguiente a nuestra venida (lo leí en la versión en inglés; mi turco no iba tan rápido).

En una librería-discotienda tenían los afiches del Buena Vista Social Club, con todos sus discos.

Puede ser que yo sea un poco más susceptible por ser nieto de cubano, pero en varios sitios nos encontramos con música cubana, y realmente le sube a uno el autoestima pensar que algunas cosas las hacemos bien de aquel lado del mundo.

viernes, 30 de enero de 2009

Cumpleaños Redondo

Llegó el cumpleaños de Diana!! lo que decidimos celebrar en este viaje alucinante!!

Desayunamos en el hotel, mismo buffet de los dias anteriores, pero ahora más aburrido.

Fuimos al cajero a sacar dinero. La situación del control de cambio en Venezuela hace que uno se acerque a los cajeros igual que un Inca se dirigía al altar de los sacrificios; esperando que la gracia divina (en este caso del Dios Cadivi) se apiade de nosotros. No pudimos sacar dinero, y al parecer enfurecimos al dios Cadivi ya que la tarjeta se nos quedó atrapada en el cajero. Esta nueva aventura no pintaba bien; explicar a un cajero de banco turco que nos debía devolver la tarjeta cuánto antes. Entramos al Banco y ningún cajero hablaba inglés. Llamaron a un supervisor que tenía peor inglés que mi mandarín. Finalmente logramos hacernos entender y sin muchas medidas de seguridad (nada de paranoia venezolana) nos entregaron la tarjeta y salimos ahí con cara de Indiana Jones despues de encontrar el Santo Grial.

Fui al Gran Bazar a comprar el regalo de cumpleaños; me tripeé recorrer el mercado de Sherezade y encontrando tiendas super extrañas. En especial me llamó la atención una tienda de medallas; vendían todo tipo de medallas desde condecoraciones civiles hasta militares pasando por condecoraciones nazis. Tambien me llamó la atención un calígrafo que vendía su trabajo por letras; totalmente surrealista. Mi regateo iba mejorando; el mayor descuento que logré fue el 70% del precio original.

Me encontré con Diana en una cafetería cercana, nos tomamos un cafecito con chocolatico y nos fuimos al puerto rumbo a la parte asiática de la ciudad.

Tomamos un bote-bus cero turístico que transporta la gente de un continente a otro. Un autobucito intercontinental; tira full pinta, no?. A toda hora está full de gente, pero realmente es una experiencia mucho más ordenada y civilizada que lo que me imaginaba. A pesar del gentío todo muy callado y tranquilo; 3.40 liras por 30 minutos de viaje.



Llegamos a Harem Otogari y salimos a Baharive, un bulevard bien malandro, dónde hablan cero inglés. Extrañamente cercano a los palos grandes; con comercios pequeños en zonas residenciales. Caminamos como una hora y compramos ropa étnica-hippie-trendy en una tienda dónde no hablaban nada de inglés. Eso sí con chavela vargas como banda sonora. Despues de parir con la falta de idioma, y a punta de dibujitos, pagamos y seguimos caminando. Intentamos llegar al puente que nos permitiera cruzar a pie hasta el lado europeo, pero la lluvia, el frío y el atardecer nos lo pusieron dificil. En un momento nos perdimos; hicimos nuestro mejor esfuerzo por preguntarle a los locales, pero la cosa se puso complicada y decidimos tomar un taxi.

Debido al incidente de la mañana y las compras realizadas, teníamos muy poco efectivo 30 liras para ser exactos. Aqui todos los taxis tienen taxímetro (como en cualquier país civilizado), y nos montamos confiados en que nos alcanzaran nuestras liras. El tráfico no nos ayudó mucho y el taxímetro se movía hacia arriba sin misericordia. Claro que fuera viernes de quincena, y que quisiéramos atravesar el puente más concurrido hacia la zona con más swing nocturno, tampoco ayudaba mucho en un viernes de quincena. Despues de 40 minutos en el taxi, ya se acercaba peligrosamente a las 30 liras. Cuándo estabamos como a dos cuadras, le pedimos al taxista que nos dejara bajarnos para no sobrepasar nuestra sorpresa. En este momento el sr taxista comenzó a decir unas palabras en turco que sonaban bastante amenazadoras. Ya nos veíamos secuestrados por una mafia turca, pero al final el conato de pelea se zanjó con 5 euros adicionales. Luego nos enteramos que el amigo taxista debía cobrarnos lo que decía el taxímetro más el cargo por el peaje de pasar por el puente.

Llegamos a Taksim y nos fuimos buscando el restaurant dónde ibamos a cenar. Había reservado en un restaurant que todo el mundo decía que era la tapa del frasco en Estambul. Como llegamos temprano nos vacilamos el bulevard nuevamente y nos tomamos un cafecito. Llegamos al restaurant justo a nuestra hora de reservación y efectivamente todo el mundo tiene razón. El restaurant es demasiado tripa. Está en el último piso de un edificio restaurado. Te recomiendan subir por las escaleras de los 6 pisos para que te tripees la decoración del edificio. Tiene varias oficinas, galerías, tiendas, que están super bien decoradas.

El restaurant debe su nombre 360 a que puedes ver la ciudad desde todos los angulos, ya que el techo es todo de vidrio y el restaurant ocupa toda la planta.



Comida tipo "fusión", pero con precios bastante menos metidas de dedo en el ojo que en caracas. Realmente la pasamos super bien, alucinando en el restaurant. El menú está tan bien hecho que lo venden por 10 euros. Nuestra buena botella de vino turco acompañó muy bien la comida.

Nos fuimos de ahí a Sultan Ahmed, y nos despedimos la Blue Mosque y de Hagia Sofia. Con una sensación extraña de nostalgia por un sitio que definitivamente se encuentra grabado en alguna parte de nuestro ADN ancestral. Al hotel y a dormir por tres horas.

jueves, 29 de enero de 2009

El mercado vive en lo publico

Me asombra que todas las tiendas se arman y desarman todos los días. Pareciera que una tienda está incompleta sin tomar parte de la calle. Además tienen una obsesión por que todo se vea bien. Incluso cuándo están montados en una acera la mercancía está impecablemente bien presentada.



Incluso en los locales de comida rápida todo se muestra, y se muestra apetitoso. Pareciera como regalos visuales que te dan sólo por pasar frente a la tienda. Todo es sensorial y sensual.

Vea, huela, toque y compre

Desayunamos en el hotel, con un buffet bastante reducido a decir verdad. De ahí nos fuimos al palacio de Topkapi; este fue el palacio del sultán por unos 350 años, comenzando en 1500. Se comenzó a construir cuándo el Islam reconquistó la ciudad.

Hacía un frío para machos, con una lluviecita que se te metía por todos lados. Llegamos a la entrada con detectores de metales y toda la parafernalia. Cuándo pasé, el detector chilló como si fuera un cruzado; el guardia me preguntó que traía, le dije que era mi celular y me dejó pasar como si nada. Seguridad Tercer Mundo Style.



Realmente el palacio es para asombrarse (o mejor aún, para cagarse!!). Muy cerca de la entrada está el harem. Para saciar todo el morbo occidental te cobran 10 Liras (media entrada) más para que lo veas. A estas alturas no hay ninguna chica, y sólo ves un montón de habitaciones totalmente alejadas del kamasutra. Por cierto, al igual que en Venezuela, hay dos tipos de liras; la nueva y la vieja. La vieja es como la nueva pero sin 6, lo que llamaríamos una libra super fuerte :-)

El palacio tiene espacio para que vivan 4.000 personas; solo los sirvientes podrían ser 400 personas y 800 en casos de banquetes especiales. (Solo un poco más grande que la comitiva de los presidentes venezolanos).

Las joyas y reliquias son las de verdad, las que en las películas los ladrones se mueren por robárselas. Tienen el foot print de mahoma cuándo subió al cielo (mi me pregunten como saben que es de mahoma y cómo podría el profeta dejar su huella en piedra, cosas de iluminados, me imagino). Tambien tienen el baston con que Abraham separó el mar para que pasaran los judíos, y la espada usada por David. Luego tienen unos dientes y barba del mismo Mahoma.. un poco desagradable pero por más odóntológica que sea es una reliquia por la que seguramente algún creyente habrá muerto.

Un diamante que caga del brillo (tamaño manzana) y joyas increíbles de esas que alguna banda super profesional quisiera robar. Para disuadirlos, el castillo está resguardado por el ejército con unas más que convincentes ametralladoras.

Detalle interesante: en el sitio dónde están las reliquias se oye todo el tiempo un canto, como el que se oye cuándo llaman a orar. Cuándo sales de esos pabellones te das cuenta que nada de CDs, es un pana que canta por horas y por horas. Algunos puntos les debe dar cantar cerca de las reliquias de Mahoma, lo cuál hace que el amiguito se vea muy sonreido.

Congelados por la lluviecita y la frescuta del palacio, salimos al mercado egipcio, o mercado de las especies. Totalmente Alucinante!!

Mucho más pequeño que el Gran Bazar tiene sus buenas 8 manzanas. Cuándo llegas te impresiona la cantidad de olores y colores; con especies de las que nunca habíamos oido, y dulces increíbles. Una experiencia totalmente sensorial; olores, colores y sabores indescriptibles. Bastante más ordenado de lo que me imaginaba; muestra un gusto al borde la perfección en cuánto al orden y disposición de toda la mercancía. Todos los condimentos están ordenados en pilas perfectas y el piso está totalmente limpio. Cada vendedor intenta atrapar tus sentidos de alguna manera; hablándote en 5 idiomas, ofreciendote dulcitos gratis, metiendote te exóticos por la nariz. Como llegamos al mediodía, nos tripeamos comernos un montón de dulcitos. Desde pasta de dátiles (el viagra turco según rezaba la propaganda) hasta chocolates y conservas. Estuvimos degustando un rato, y tripeandonos a los vendedores. Compramos un montón de té, que nos empacaron al vacío.

Para un alemán o un norteamericano obsesionado con la pulcritud, puede darle un infarto cuándo vé a todo el mundo metiendolo la nariz a la mercancía antes de comprar cualquier cosa. Despues que el vendedor nos expresara su acuerdo con Chávez y su revolución pop nos fuimos a buscar el restaurant dónde íbamos.

Tuvimos nuevamente una experiencia linguista tratando de encontrar un restaurant, cuyo nombre de calle nisiquiera podíamos pronunciar. Llegamos al Hamdi Restaurantm, que tiene una de las mejores vistas de la ciudad. Queda en el piso más alto de un edificio de 5 pisos, exactamente frente al Bosforo. Pedimos dos platicos de entrada (yogurt y aceitunas con guisito) muy buenas y luego la especialidad de la casa; kebaps. En especial uno con pistachos y otro de cochino que estaban demasiado buenos.

Salimos de ahí y buscamos un dulcito en el mercado egipcio, luego a tomarnos un café, descansar y leer un rato.

Hoy nos fuimos a dormir temprano, el frío y las caminatas nos tenían doblados.

miércoles, 28 de enero de 2009

Globalizacion Milenaria

Desayunamos en la terraza del hotel; es definitivamente lo mejor que tiene el hotel. Esta es una ciudad enamorada de sus vistas, y todo el mundo quiere tener un sitio desde dónde verla.
De ahí nos fuimos caminando a dos cuadras a la Mezquita Azul. Nunca habíamos entrado a una mezquita; a mi realmente me parecía un poco incómodo quitarme los zapatos, pero cuándo entré realmente entendí y me pareció super malandro. Todo el piso está lleno de alfombra que se siente muy bien al tacto. A diferencia de las iglesias católicas, la mezquita es un gran espacio totalmente abierto y que es muy fresco a la vista. No hay ningúna figura humana en la decoración, ya que sólo tienen permitido colocar figuras geométricas. En todas las mezquitas las chicas tienen su espacio para poder rezar y está separado de los hombres. Los hombres deben tratar de orar en la mezquita, y las mujeres pueden orar dónde quieran.

Esta mezquita fue construida por Ahmed I por allá por los 1.610, cerca de Santa Sofía, para tirar pinta. De hecho, el pana era un poco sobrado y eso hizo que los Mulás se molestaran full. Una de las mayores quejas es que quería hacer una mezquita que tuviera 6 minaretes (las torrecitas desde dónde se llama a la oración), y eso la igualaría con la Meca (la mamá de todas las mezquitas). Entonces Ahmed I que tenía full dinero hizo lo que cualquier monarca sobrado hubiera hecho; le mandó a poner una septima a La Meca. Como muchas otras mezquitas, el complejo incluye un hospital y una madrasa,la escuela para el Islam.

En la Mezquita tienen una zona que es para visitantes y otra sólo para fieles. Despues de un rato ahí, ya tenía ganas desacar por las greñas a los abusadores que no respetaban esta linea y se tomaban fotos en la zona para fieles. Me llamó la atención que nadie de la mezquita (había unos guardias y un pana con cara de practicante) viniera a sacarlo; en una iglesia católica ya estuviera excomulgado por mucho menos que eso.

Despues de ahí nos fuimos a Santa Sofía, que queda justo a dos cuadras. Construida en el siglo 6 bajo el imperio bizantino, fue por 1.000 años una iglesia católica. Cuándo el imperio cayó y los musulmanes conquistaron la ciudad, la convirtieron en una Mezquita; esta conversión incluía colocarle los minaretes, eliminar las figuras, grabados, cruces y colocarle simbolos geométricos en vez de las humanas. Ataturk, el pana fundador de la turquía moderna, ordenó en 1935 que se convirtiera en un museo. Una decisión full sabia, ya que la "secularizó" y evitó tener a lo católicos o musulmanes peleandose por este histórico edificio. Claro, tambien perdió el financiamiento y ahora debe encargarse el estado turco de los costos de mantenerla.

Aunque es realmente impresionante uno nota los pegostes que le han hecho, y siente que no es para nada armónica. De pasapalo están tratando de restaurar una parte y hay unos andamios en el medio de la nave principal. Despues de haber salido de la mezquita azul con toda su paz interior, sentí que Hagia Sofia es un poco deprimente. Imponente y atemorizante como buena iglesia católica.

Nos fuimos caminando hasta el Gran Bazar o KapaliCarsi. El mercado totalmente cubierto es uno de los más grandes del mundo; con unas 58 calles y más de 1.200 tiendas es lo más cercano que se puede estar al mercado dónde compraba Sherezade.

Para ponerlo emocionante, fuimos a buscar un restaurant recomendado por la guía de Lonely Planet. De nombre Hazvolu, sólo teníamos el nombre de la calle dentro del mercado. La cosa se pone complicada cuándo ni siquiera se puede pronunciar correctamente los nombres de las calles, y de pasapalos todas se parecen full. Despues de toda una aventura linguistica, finalmente pudimos dar con el restaurant. Creo que aderezado por el esfuerzo, la comida nos supo a gloria. Estos panas saben como comer bien; extrañamente uno siente familar la sazón turca. El uso de las especies hace que uno recuerde sabores cercanos. Nuestro encantador mesonero nos ofreció un té de manzana "cortesia de la casa". El té estaba buenisimo, y al minuto siguiente estaba el mesonero ofreciendonos un kilo del "mejor té del mundo" por el "precio más barato" a sólo 10 liras turcas. A 10 metros estaba el mismo té a 5 liras.

En el mercado se respira un aire políglota; todo el mundo balbucea el inglés, el italiano, el español, y como 4 o 5 idiomas más. Definitivamente los mercados son conversaciones.

Nos fuimos a hacer una primera compra en el mercado; la idea es que uno debe regatear TODO el tiempo. Si no lo haces estás perdiendo dinero. En Hagia Sofia oimos a una guía instruyendo a unos turistas que deberían tratar de rebajar al 30-40% del precio ofrecido incialmente. En mi primera compra el pana pidió 30 liras turcas, yo ofrecí 20 y el pana aceptó. O sea que algo hice mal por que debimos haber regateado aún más. Debo practicarlo más; es algo muy extraño a lo que uno no está muy acostumbrado. La idea que el precio se establece directamente proporcional a tus habilidades de negociante no es muy occidental.

En una de las sopotocientas salidas del mercado, nos tomamos un café en un bulevard lleno de joyerías. Se ve mucho dinero en Estambul. El café es una cadena local que no se la pone fácil a Starbucks; buen café servidor con cucharitas de chocolate, muy bien decorado, y un montón de dulces exquisitos.

Luego de ahí nos fuimos caminando en búsqueda de la Torre Gálata. Aunque parece sencillo por que se vé desde todas partes, tiene su complicación llegarle caminando, y no estaba tan cerca como pensamos.

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La torre tiene un restaurant "tipico" adentro y te cobran un montón de liras turcas por subir. Nos devolvimos caminando y pasamos por una zona bohemia dónde no hay muchos turistas. Compramos unas pulseras a un hippie que estaba encantado que vinieramos del país de Chávez, "a real revolutionary"; me imagino que no entendió mucho nuestra respuesta "viví con él", pero me imagino que todos los "revolucionarios" tienen buen lejos.

Seguimos caminando y llegamos hasta İstiklal Caddesi (algo asi como Calle Independencia), que es un bulevard muy moderno, que termina en uno de los tantos monumentos al padre de la patria Ataturk, llamado Taksim Square. Este bulevard no tiene nada del imperio bizantino, y si mucho de moderna Europa. Montones de gente, por que la que a duras penas pasa el tranvía turístico, tiene muchisima vida este bulevard. Se nota que Estambul es una de las capitales importantes de Europa. Atravesamos todo el bulevard, y nos vinimos caminando, siguiendo la ruta del tren, como una hora hasta llegar al hotel.

Algunos pedazos del trayecto estaban oscuros, pero nunca nos sentimos inseguros. Aunque veníamos con nuestra paranoía lista para este país del tercer mundo, nunca tuvimos que utilizarla. Despues de dos horas caminando, llegamos a medianoche a la zona dónde está el hotel. Teníamos hambre y ganas de una ensalada sin muchas complicaciones linguísticas, asi que nuestro amigo Ronald mostró lo mejor de sí.

A dormir con unas cuantas millas encima.

martes, 27 de enero de 2009

La bisagra de dos continentes

Salimos de madrugada (tipo 4am) para irnos al aeropuerto. Como duele el jodido frío; yo no sé como hace esta gente para trabajar temprano. El vuelo salí a las 5am pero la gente de Alitalia no estaba muy apurada. Abrieron a la hora que les provocó y el vuelo salió atrasado, en parte por mal tiempo y en parte por sus ganas de no apurarse. En el aeropuerto de Roma, nos desayunamos un sanduche con unos dulcitos buenisimos. Y llegamos a Estambul.



Es la ciudad con más habitantes en europa cuándo sólo se cuenta el área metropolitana: 11 millones de personas conviviendo en la ciudad que se encuentra en dos continentes. Tiene un pedazo en Europa y cruzando el Bosforo tiene un pedazo en Asia. Cuándo llegamos al aeropuerto el primer amiguito nos dijo que el transporte a nuestro hotel era gratuito; minutos despues estabamos pagando 20 euros por el transporte. Metida de dedo en el ojo con sabor a sabiduría milenaria.

Llegamos al hotel, y otra vez pensamos en los milagros del photoshop. Aunque el hotel no está mal, tampoco es de "estilo clásico Bizancio"; es un hotelito nada pretencioso con una buena ubicación. El distrito Sultan Ahmet es el más turístico de la ciudad, y contiene sus principales atractivos turísticos. Nos registramos (internet sigue teniendo su magia, ya que sólo habíamos comprado a través del sitio y todo funcionó perfectamente) y nos fuimos a caminar. Recibimos el atardecer frente al Mar y viendo lo que significa un puerto realmente importante. Cientos de barcos esperando para atracar.

De ahí nos fuimos a buscar dónde comer, y tuvimos que sortear como a 3.000 zamuritos políglotas que insistían en que su restaurant era el mejor de Estambul. Los amiguitos de choroní son unos niños de pecho comparados con estos panas con 2.000 años de experiencia. Finalmente pudimos encontrar un sitio que no tenía guías y estaba medio escondido. Medusa es un restaurant medio turco medio español, y tienen comida típica turca. La comida fue alucinante y todo el cuadro era surrealista; pensar que realmente estábamos en la bisagra entre dos continentes nos hizo tripear full.

Para terminar nuestro primer día nos fuimos a sentar frente a la Mesquita Azul y nos regresamos flotando en una nube.

lunes, 26 de enero de 2009

El buen retiro (con su buen frio)

Levantarse en invierno es complicado; la temperatura le dice a todo tu cuerpo que todavia no es hora de levantarse, y la luz del día (aunque abras las ventanas) llega con mucha flojera, cuándo llega. Total que comimos en la casa (desayuno con flojera) y salimos al mediodia a caminar.

Nos fuimos por la estación Las Tablas, que queda a dos cuadras de la casa y es parte de la línea 10. Es de las últimas estaciones hacia el norte. Por cierto, con brisita diabólica (que se te mete hasta en las ideas) dos cuadras con mucha distancia.

Esta linea tiene una particularidad que nunca había visto en otros metros; íbamos en el vagón con dirección hacia el sur, y cuándo llegamos hasta la estación Tres Olivos, el desgraciado tren comenzó a devolverse. Imagina: vas en el tren en la dirección correcta y en un momento zuas, comienza a devolverse. Con cara de Indios nos bajamos en la siguiente (o anterior) estación, y ahí nos dimos cuenta que había unos letreritos indicando que debíamos cambiar de tren en Tres Olivos. Como si no hubieran podido empatar bien las vías, una misma línea tiene dos hileras de tren; una que hace sólo 4 estaciones (ida y vuelta) y la otra que hace el resto. Si, en ese momento pensé que había sido una empresa de construcción Gallega.

Llegamos a la estación Tribunal que queda en el centro de la ciudad y comenzamos a caminar. La idea era aprovechar que el sol que había salido por primera vez en muchos días para estar al aire libre. Aunque toda la comunidad científica diga que es el mismo sol, en el trópico con esa pepa de sol que había estarías sudando, pero aquí no sé por cuál efecto te cagas de frío más que si estuviera nublado. Pero igual, valientes _ y tropicales _ seguimos caminando para aprovechar la vitámina D.

Caminamos un pelo por el paseo la Castellana, que es un espacio demasiado tripa para vacilarselo (casi con más espacio para los peatones que para los carros) y llegamos a Cibeles. Seguimos bajando y justo frente al Museo del Prado, cruzamos a la izquierda para entrar de frente al Parque del Buen Retiro.

Este parque es el equivalente al Central Park, las Tulerías, o más plebeyamente el parque del Este. Es un parque en todo el medio de la ciudad que mide 168 Hectáreas (una vainita). El parque comenzó como un regalo de un Conde al Rey para que se retirara a las afueras de Madrid. Me pregunto qué clase de jalabolas le regala más tierra a un Rey que posee todas las que no tiene dueño, pero me imagino que en las cortes siempre se consiguen los mejores aduladores. De eso hace como 300 años y han ido agregandole cositas por cuenta de los fondos reales (o sea de los impuestos).

Debido al friito que hacía (!de cojones!), sólo lo caminamos un pelo y nos sentamos a leer en un cafetería frente a un lago. En dicho parque y con dicha temperatura había unos arrechos trotando, pero el premio de foca del año se lo llevaban unos amiguitos montados en los botecitos metidos en el lago. Ahí estuvimos un par de horas hasta que el frio nos venció y nos fuimos a comprar maś libros.

Entramos en la Gran Vía en una de las cadenas de tienda más grandes de libros en España; Casa del Libro. Fundada en 1923 los panas de verdad son una librería del carajo. En esta sede tienen 5 pisos dedicados única y exclusivamente a los libros. Cada piso tiene áreas especializadas y puedes pasarte un día en cada uno. Lamentablemente en esta primera visita sólo pudimos estar un par de horas, pero vamos a volver "a por más".

Luego a la casa, con nuestros 40 minutos de metro, y las dos cuadras que se hicieron más cortas por la ausencia del frio diabólico antes mencionado.

sábado, 24 de enero de 2009

La Torre de Babel

Tenemos hasta las 4 de la tarde para irnos al aeropuerto. Asi que hoy vamos como una bala. Despues de hacer las maletas, que toma lo suyo, salimos en metro al Louvre. Compramos las entradas y dejamos las maletas en el maletero del museo. Tomando la estación que sale de ahí mismo, nos vamos a la más cercana a la Torre Eiffel.

Llegamos por un lado, a diferencia de la vez anterior que llegamos de frente. Como ya habíamos dejando bastante la boca abierta en la visita noctura, nos fuimos directo a hacer la cola para subir hasta la coronita. Full gente, pero la cola se mueve rápido. El sistema de elevador lo diseño el pana Eiffel y sólo le han hecho algunas modificaciones. Se ponen quisquillosos con el tema de la capacidad de los ascensores para evitar algún ascensor estropea-vacaciones.

Se deben tomar dos ascensores; el primero pasa por los pisos 1 y 2, que están en la parte gordita de la torre y que suben en diagonal. Luego te cambies a unos que suben directamente por el tubito central. Cuándo comenzamos a subir no se puede evitar pensar en la torre bíblica, la de los mil idiomas. Delante tenemos a un japonés, detras a unos rusos, más adelante latinoaméricanos; total que se hablan como 20 idiomas en las personas que están cerca. Y no hay mucha gente por que es invierno. En verano debe estar todas las naciones unidas y un poco más.

La hora de espera vale definitivamente la pena; la vista es increíble de la ciudad y más increíble pensar en lo arriesgado que era el pana Eiffel. No contento con hacer la torre, construyó un laboratorio de física en la parte más alta. En el último intento para tumbarla (por fea y desproporcionada) se salvó por que el ejército había instalado estaciones de radio y era una antena buenisima.

El ascensorista te indica en tres idiomas lo que debes hacer; inglés, francés y español. Cuándo habló en español, el mandibuleo nos resultó demasiado conocido; caraqueño de pura cepa. Bien alto llegó el muchacho (de hecho, llega alto todos los dias)!

Bajamos y nos fuimos corriendo al museo. Como ya era cerca de la 1, nos apresuramos a comer en la Feria de comida que queda en el Carrusel Louvre. No calculamos que esta feria es más chic que cualquier otra y con mucha más gente. Asi que tuvimos que ir por un bocadillo rápido y despues veríamos el resto.

Entramos al Louvre, y nos tiramos el resto del tiempo viendo la parte egipcia. Los panas le echan un cerro de piernas, para armar las exposiciones. Y, de nuevo, uno vuelve a agradecer todo lo que se han robado para poder mantenerlo bien.

Nos fuimos a la estación de autobuses, y de ahí al aeropuerto. El vuelo salió con puntualidad inglesa y en menos de lo que un francés dice "canilla" estábamos durmiendo en casa.

viernes, 23 de enero de 2009

Buscando a Amelie

Nos fuimos en metro en búsqueda de Mont Maitre. Es una iglesia mega arrecha que está en una colina dominando la ciudad. No es de las más antiguas (apenas del 1800), pero tiene unas vistas bien tripa de la ciudad. De pasapalos tiene otro atractivo, ahí fue filmada Amelie. Así que con nuestra guía de sitios famosos (lonely planet, en realidad) fuimos a la caza del cafecito dónde discurre gran parte de la película.

Le pasamos por enfrente al mítico Mouline Rouge, que tiene mucha más fama que pinta. Realmente es medio mamarracho y decadente. Para hacerle una cortesía, podriamos decirle que de noche se debe ver mejor. Subimos por las calles de Mont Maitre y nos tripeamos unas callecitas bien malandras típicamente europeas; como esas que uno vé en las películas dónde los malos se meten en los carros como a 180 huyendo del agente de la MI5 correspondiente. Despues de buscar full el bendito café, decidimos que lo habían vendido y cambiado de nombre. Ahora con mucha hambre y un poquito frustrados, recorrimos como 2 kilómetros más buscando una boulagenrie para comprarnos un sanduchito. Conseguimos uno super acogedor con unas señoras canillas de sanduches. Compramos y a subir a la iglesia.

Como era de esperarse hacía un frío del carajo, y al encontrarse la iglesia en la copita de la colina el viento ataca por todos los flancos. Con nuestra valentía y dignidad intactas sacamos nuestro sanduchito y nos lo comimos con una vista increíble de París. Nada más romántico! (bueno en realidad pudiera ser más romántico si los dedos no se hubieran engangrenados del frío).

Bajamos caminando y nos fuimos hasta el centro Pompideu. Esto es un centro que alberga al museo de arte moderno de parís y un montón de otros espacios culturales. El centro por feo, es bien feito; dicen que el presidente que lo mandó a hacer, cuándo vió los planos comentó que se lo iban a comer vivo los parisinos. Al parecer no les disgustó tanto, y le pusieron su nombre.

Los espacios son realmente sorprendentes y al ser un cubo de cristal tiene vistas de parís por todos lados. Le entramos a una exposición sobre los futuristas (un movimiento de la década del 20 con su manifiesto y todo el cuento), y luego nos fuimos directo a la colección permanente. Con unas obras muy importantes de Dalí, Picasso, Manet, Magritte y Miró, tambien tienen mucha metida de dedo en el ojo, del tipo "pote de basura de mi casa" que representa el aislamiento del ser humano actual. Encontramos un Soto en el apartado de cinetismo, pero no encontramos ninguna otra obra que inflara nuestro golpeado ego nacional; nada de Cruz Diez, ni de Reverón.

Cuándo estábamos buscando nuestros abrigos en el piso 1, nos quedamos unos minutos viendo un programa radial que se transmitía desde ahí sobre política cultural _o eso nos pareció en nuestro francés enclenque _. De imprevisto, aparecen un grupo de protestantes coreando "liberte! liberte!" y toman los micrófonos desalojando a los panelistas. Como un pedacito de revolución francesa en vivo y directo! Nos quedamos con la boca abierta, esperando que llegaran las fuerzas de choques a repeler el ataque, y que la cosa se pusiera realmente interesante. Despues de 10 minutos de lectura de proclama y que los otros panas se quedaran con su cara de civilizados sin amagues de llamar a la fuerza pública, los amiguitos libertarios terminaron su proclama. El anfitrión esperó unos segundos de silencio y preguntó "eso es todo?", los libertarios respondieron "si" y ahí se acabó la toma de la bastilla. Salieron con cara de ojalá nos hubieran hecho algo más, y salieron del centro. Luego se reanudó el programa. Me imagino que en un país no polarizado-politizado como el nuestro, era más normal esperar esto que un toma-daca, pero uno se crea las expectativas dependiendo de dónde viene.

Nos fuimos a cenar, con cafecito y lectura. En el café dónde comimos, pasó otra vez el grupo de libertarios voceando consignas, y chan chan. Nada de lacrimógenas, ni Sarkozy vete ya. Luego de esta epopeya, a dormir.

jueves, 22 de enero de 2009

El arte es una mentira que nos acerca a la verdad (*)

Desayunamos en una boulangerie (como una panadería pero dicho en francés, que tira más pinta) atendida por unas señoras muy amables. Las señoras no hablaban mi media palabra en inglés, así que fue toda una proeza explicarles que el croasan que viene en el combo lo quería cambiar por uno que tuviera jamón. Al final del cuento, nos cobrar el combo más el croasan de jamón, pero no nos dieron el que se incluía en el combo. Cosas del idioma.

De ahí salimos con ganas de entrarle a la cultura de frente: nos fuimos caminando al museo Picasso. El museo está en un edificio construido en 1659. Es muy impactante el trabajo de intervención que han hecho por dentro, y el trabajo en los jardines. Aunque no es un museo muy grande, tiene la mejor colección de Picasso en el mundo con más de 3.000 obras que el mismo pana donó al museo. En algún momento Picasso llegó a decir, que el "era el mayor coleccionista de Picasso en el mundo" y al final de su vida donó un montón de estos trabajos. Luego su hija tambien donó otro poco.

Una cosa muy interesante del museo, es que incluye no sólo las obras realizadas por el, sino las obras de otros artistas que poseía. El pana llegó a tener full obras de otros artistas contemporáneos, así como obras anteriores. Es como ver el play list de sus obras arte; tripa!

De pasapalos, pudimos ver la intervención que hizo del museo, un arquitecto que además era su amigo personal-discípulo; Daniel Buren. El amigo Daniel picó en dos el museo con una pared en blanco y negro que se puede ver desde el exterior y dentro de las salas. En unos pocos meses el museo va a cerrar por dos años para una restauración mayor. Realmente un paseo muy tripa.

Seguimos caminando para Notre Dame, el hogar del afamado (aunque un poco desafortunado) jorobado. La iglesia es realmente acojonante; está hecha, como todas las grandes iglesias, para hacerte sentir muy pequeñito ante el inmenso poder de La Iglesia. Entramos y la recorrimos, aunque sin tomar el tour pago que te lleva al sitio dónde vivía el jorobado. Adentro puedes comprar las velitas para bendiciones especiales y hay una tienda con los souvenirs "sagrados".

De ahí nos fuimos a comer a un sitio abierto en 1889; pedimos unos sanduches con pan baguete. Despues que nos lo entregaron le pedí al pana que los calentara, y puso su mejor cara de francés sobrado y me dijo "no los puedo calentar por que no quedan bien", o sea que lo de que el cliente siempre tiene la razón aqui no aplica mucho. Frio y todo no estaba malo el sanduchito malasangre.

Despues nos fuimos a caminar al barrio latino, que es dónde queda La Sorbona. En mi infinita ignorancia, siempre pensé que el barrio debía al nombre a la influencia de los latinoaméricanos que hicieron vida cultural en dicho barrio. Pues naranjas chinas; el barrio debe su nombre a que en el siglo 12 cuándo fue fundada La Sorbona, todos los universitarios hablaban en latin. Un pequeño pelón de unos 10 siglos.

La sorbona tiene toda la majestad que uno puede imaginar de una universidad que tiene 300 años más que América de descubierta. Me pregunto si los panas que estudian ahí se darán cuenta lo afortunados que son al poder estudiar en ese recinto tan arrecho; seguramente como muchacho no es gente no le paran ni medio. Atras de la Sorbona está el panteón, que es un edificio super grande tambien. No tengo ni idea de a quién entierran ahí, pero según indica el letrero de afuera Francia no olvida a sus héroes.

Pasamos por una tienda de juegos muy peculiar, que tiene una amplia colección de cartas de tarot, juegos de ajedrez diversos, rompecabezas y caleidoscopios. Dejamos unos cuantos euros y decidimos irnos conocer a la sra Torre de noche.

Llegamos por la estación de la escuela militar que permite llega caminando desde el patio trasero a la Torre Eiffel. Cuándo uno comienza a verla entiende por que es un símbolo de la ciudad, y por que los parisimos se arrecharon cuándo la instalaron. La torre es totalmente desproporcionada de las dimensiones de París. Sobresale de todos los edificios y es realmente imponente. Además al ser toda de hierro y super modernista desentona con todas las edificiones clásicas o neo clásicas del casco central de París. Estuvimos un par de horas con la boca abierta, que sólo se cerraba para ahuyentar a unos amigos africanos que se turnaban para cada 5 minutos ofrecernos unas torrecitas de plástico más feas que el hambre.

Con el frio que nos estaba encogiendo hasta el alma, nos comimos una creppe de nutella con cambur (de hecho, unos camburcitos bastante pichositos) que sabía a gloria. La torrecita cada hora se enciende en una histeria de luces que realmente sorprende. Me imagino que a los vecinos no debe parecerle tan bonita, pero es realmente tripa.

Atravesamos el Sena hacia el Norte y nos fuimos caminando por la avénida George V. En esta avénida se encuentran las oficinas/tiendas de las grandes marcas de diseño. Es decir, las oficinas dónde se sentó Coco Channel, o el sr Yves Saint Laurent, o el sr Ralph Lauren. Me imagino que lo único por lo que no cobran es por ver las vidrieras,todo lo demás parece muy muy caro.

Llegamos a Champs Elyse y aterrizamos en un Starbuck para descansar las paticas y leer un rato. Cafecito y a dormir.

(*) el titulo intenso es una frase de Pablo el Picasso

miércoles, 21 de enero de 2009

Cita nocturna con La Mona

Primer día en Paris, yupi!!

Vamos en busca del recorrido número uno para turistas japoneses (o rusos, americanos, etc,,,); desde el arco de triunfo hasta el Louvre. Nos vamos hasta la plaza Republica y de ahí tomamos el Bulevard Haussmann para llegar al arco de triunfo.

El bulevard Haussmann es famoso por que tiene las grandes tiendas Galerías La Fayette (fundada en 1893 con una arquitectura impresionante) y Au Printemps (un poquito más vieja; desde 1865 están vendiendo cositas).

El bulevard lleva el nombre del pana que modificó la cara de París en 1860; el pana fue el que diseñó París como se conoce actualmente. Fue contratado para hacer París más salubre (antes de él la ciudad olía a camuninga), más vivible y no menos importante impedir que alguien pudiera tomar las calles de la ciudad con barricadas. Para cumplir este último objetivo el pana pensó en calles muy muy anchas, dónde por más que hubieran algunos protestantes siempre podría pasar el ejército. Adicionalmente, y con el desarrollo que habían alcanzado los trenes, pensó que la ciudad se pudiera conectar con las afueras mediante trenes que llegaran a grandes estaciones (con Puerta del este y puerta del norte como mejores ejemplos).

Con estos "truquillos" que costaron un montón de plata de la época, nuestro amiguito logró construir el París moderno, a costa de destruir el París medieval (lo de "destruir" es cita de sus enemigos de la época). Sus diseños "urbanísticos" (una ciencia que todavia muy pocos entienden) contribuyeron a crear una ciudad abierta al comercio y mucho más "pública". En la comuna del 71, se comprobó que el objetivo había sido lograda; esta revuelta que buscaba mantener un gobierno independiente en París fue despachada en menos de lo que se dice "Napoleón III, vete ya!!". La revuelta duró sólo 2 meses. Me imagino que le darían algún bonito al pana Haussman.

Despues que caminamos los 2 y medio kilómetros del bulevarcito, llegamos al Arco de Triunfo. Al llegar hicimos lo que hace cualquier venezolano que se precie; buscar con la boca abierta el nombre de Francisco Mirada. Está muy bien ubicado; pero sólo con el apellido como el resto de los 558 soldados que están. Subimos al museo (como 20 pisos que subes por una escalerita mínima, perfecta para salir corriendo en un incendio); tienen unas foticos y un montaje con explicación de las esculturas que tiene el Arco. El Arco es como un cuerpo al que se han agregado Tatoos; fue construido en 1805 y luego le han agregado nombrecitos, esculturas y cambios para celebrar nuevos triunfos del ejército (lamentablemente no tienen ningún Arco del Fracaso, que pudiera servir para evitar nuevos errores en el futuro. Lo mejor que tiene el Arco es la vista desde arriba. Debido a la altura de los edificios (reguladas desde nuestro conocido Haussmann) se puede ver todo París desde el Arco. Vale full la pena los 6 euros que te cobran por subir.

De ahí nos fuimos (con la dignidad patria refrescada) hacia los Campos Eliseos. Esta avenida tiene como 8 cuadras de tiendas, una más arrecha que la otra. Tienen un par de concesionarios que no venden carros (Peugeot y Renault) pero tiran una tremenda pinta. Comimos en una franquicia Francesa un Boulagenrie (conocida en caracas como canilla) y unos dulcitos increíbles. No es cuento los panas comen bien, caro, pero bien.

De ahi seguimos caminando y llegamos a la plaza la Concordia; Es una mega redoma que tiene la versión original de nuestra depreciado Obelisco en Altamira; el mismo que sirvió de modelo al de Buenos Aires. La versión original tiene mucho más tamaño (Freud tendría algo que agregar sobre este tamaño comparado con los regalados a otros países). La plaza es full grande y pasan un montón de carros, me imagino que sirve de punto de distribución para diferentes vías en el centro de París.

Luego entramos al jardín de las Tulerías, que formó parte en algún momento del Palacio Real. Imaginen la versi1ón real del Parque del Este, o del Central Park, aunque con mucha menos extensión que éste último. Tiene un par de fuentes con muchas sillitas para sentarse a ver los paticos, y los barquitos a escala que la gente navega. En invierno hay muchos valientes que se atreven a estar por ahí.

Al final del Jardín de las Tulerías llegas al imponente palacio que actualmente es el museo del Louvre. El pana Enrique IV, por allá por los años 1600 hizo el diseño del palacio a partir de una fortificación que estaba en el mismo sitio. Despues de un montón de años de ser la residencia de los reyes, la construcción del palacio de Versalles hizo que la familia real se mudara como en los 1780. A partir de ese momento se alojaron las Reales Academias de los artes en Louvre. Luego llegó la revolución francesa y los reyes fueron desalojados de todos los palacios (el desalojo incluyó el de las cabezas de sus cuerpos) y en 1783 el palacio Real fue inaugurado como Museo.

El museito recibe más de 6millones de visitantes anualmente que vemos algunas de sus 35.000 obras expuestas. Por cierto, sólo tiene chance de exponer el 10% de sus obras, es decir, que tiene bastante más de 350.000 piecitas. Los días miercoles y viernes abren hasta las 10 pm, el resto de los días cierra a las 6pm.

Llegamos como a las 7.30, y luego de un cafecito en el Carrousel del Louvre nos entrompamos con la cultura por un par de horas. El Carrousel del Louvre es parte de una remodelación mayor que se hizo al museo en el 2004 y que agregó un centro comercial bien malandro a la entrada subterránea del museo. O sea que del metro caes en la galería comercial y de ahí entras al museo.

Como teníamos sólo dos horas en esta primera visita, nos tiramos el top ten. Desde la victoria de Samotracia hasta la Monalisa, pasando por las esculturas romanas, los cuadros del renacimiento. Cuándo uno entra lo invaden tres sentimientos; el primero de ignorancia infinita ante tanta cultura, el segundo de incredulidad por todo lo que le han robado a otras culturas, y el tercero de agradecimiento por haberselo apropiado y permitir que el mundo lo vea conservadito y alejado de manos inescrupulosas. De pasapalos los panas saben hacer bien su trabajo y todas las puestas en escena son impactantes, y bastante entretenidas. A esta hora noctura de la visita, el museo está full de estudiantes de artes, que lapiz y cuaderno en mano intenta capturar un poco de tanta belleza expuesta.

La Mona, aunque sabidamente más pequeña de lo que uno esperaría y super vigilada y lejana, tiene definitivamente su encanto. Despues de verla sientes que haz chequeado uno de las cosas importantes en la vida.

Salimos y nos fuimos caminando primero y luego en metro. Llegamos tipo 11 a la plaza república y buscamos al para comer. Habían algunos sitios cerrados demostrando que la ciudad eventualmente duerme y nos tocó aterrizar con Ronald para una conocida (pero con algunos matices parisimos) ensalada de pollo crispy y nuggets.

martes, 20 de enero de 2009

París con Ryan Air (o la obsesión por el espacio)

Almorzamos en la casa y salimos para el aeropuerto a tomar el vuelo a París. Nuestra primera experiencia en una aerolínea de descuento: Ryanair. Las aerolíneas de descuento son un concepto relativamente nuevo de empresas que vuelan con pasajes muy muy baratos, y que minimizan todos los costos. En algunos casos puedes volar incluso por cero euros más los impuestos. Me imagino que esto lo hacen para evitar pagar ellos mismos los impuestos en los vuelos que tienen poca ocupación.

En nuestro caso pagamos 14 euros por cada pasaje Madrid-Paris, más los impuestos. En total unos 35 euros por persona; es decir, menos que un pasaje Barquisimeto-Caracas de tan sólo 25 minutos. Como tratan de minimizar todos los costos, el pasaje no incluye ninguna comida, ni ningúna maleta que no sea de mano. Si quieres comida, la pagas en el avión. Si quieres llevar una maleta la pagas en el aeropuerto. En esta primera experiencia tuvimos que pagar la novatada, y nos hicieron meter un sólo bolso por persona incluyendo carteras y cualquier compra que hagas en el aeropuerto. Es decir, realmente UNA sola maleta por persona.

El vuelo super puntual (es la principal ventaja con que se vende Ryanair a parte del precio), llegamos 25 minutos antes a París. Es un poco extraño que en el avión te muestren un menú (tipo McDonalds aunque con menos variedad) y traten de venderte la comida. Despues que te acostumbras te das cuenta que es una muy buena idea; en vez de darte la comida como algo ya vendido (y por tanto que no debe ser muy bueno) se esfuerzan por darte buenos platos y los precios realmente no son tan caros.

Llegamos a París, pero no al aeropuerto Charles de Gaulle (el super famoso y super conectado con el metro de Paris), sino que llegamos al aeropuerto de Beavuois que queda a una hora de París. 13 euros que debes pagar para que te lleve un autobus, pero con todo y esto, sigue estando mucho más barato que cualquier pasaje de las líneas competidoras.

El autobus nos dejó en la estación de Porte Maillot, que queda en la línea 1 del metro. Esta misma estación es la que te lleva al arco de triunfo, a los campos eliseos y al museo de louvre; o sea, "La Linea". Tuvimos que tirar nuestras flechitas con el metro, pero estaba fácil; un cambio de línea en la estación la Bastilla y llegamos a la estación República.

El hotel estaba exactamente a 53 metros de la estación (cómo decían los reviews en el sitio web), y por fuera estaba exactamente igual. Pero en la habitación que nos tocó nos dimos cuenta de la magia del photoshop. Aunque tenía el mismo mobiliario de las fotos del catálogo, le faltaba el brillo y el glamour que había en la foto. Super pequeña la habitación, pero totalmente soportable por ser París.

Salimos a dar una vuelta, tipo 11pm; efectivamente el hotel tenía muy buena ubicación. En la plaza la Republica hay un montón de restaurantes y cafés, y es muy concurrido. Primer impacto con los precios de Paris; mucho más caro que Madrid. Comparando un café normal que puede costar 1.5 euros en madrid, aqui no baja de 3 euros, y la comida sigue proporciones parecidas.

Comimos en un restaurant de comida rápida, de orígen belga que tiene el mérito de haberle ganado la pelea a McDonals en Bélgica. Las hamburguesas son más gustosas que las de su competidor américano, y las ensaladas con salsas más elaboradas y sabrosas. Conocimos a un simpático ratoncito, y esperamos que no estuviera en la cocina (como su pariente Ratotuille) sino sólo en el segundo piso dónde lo vimos. El desgraciado ratón hasta elegante caminaba; con orgullo de parisino.

domingo, 18 de enero de 2009

Domingo tranquilo

El día amaneció como a las 8.30, pero para nosotros realmente amaneció como a las 11am. Nos quedamos en casa hasta despues de almuerzo; salimos como a las 3pm a dar vueltas por la ciudad. En Invierno, se agradece tener la opción de salir algunos dias en carro.

Paseamos por la Gran Vía, que tiene más de elegancia que de grande. De hecho, me imagino que tiene muchisimo tiempo (como todas las cosas aqui en Europa), pero hay otras vías mucho más grandes. Es decir, tiene como 3 canales de lado y lado, y no es muy extensa. El día domingo está hasta los teque teque de gente; hace unos meses se decretó (no tengo ni idea de quién) que las tiendas de esta zona (las del centro) deberían abrir los domingos, ya que era la única ciudad turistica en Europa que no abría los domingos. Sigo creyendo que España está en el primer mundo a pesar de ella; no puedo entender como hasta este año ninguna tienda abría los domingos, y ahora sólo lo hacen las del centro. Interesante forma de no querer vender.

Luego nos dedicamos a perdernos por el centro con la ayuda de un GPS. El blackberry tarda tanto en cargar los mapas que te indica dónde estuviste hace 10 minutos, lo cuál no es muy práctico cuándo vas en carro.

Terminamos el septimo día en un cine, viendo The Changelling (el intercambio) en versión original. Hago la aclaración por que aquí lo dificil es encontrarla sin traducir. Los españoles tienen toda una industria de la traducción y todas las películas se pueden ver "castellanizadas".

La película está bien, aunque no me mató. El pana Clint tiene otras películas mucho mejores. Me imagino que Angelina Jolie competirá por el Oscar; aunque es una buena actuación, siempre le da un empuje extra que una buenota como ella haga un papel una tipa común y corriente.

Cenamos en una cervecería llamada "100 montaditos". Montaditos son una especie de mini pepito que preparan con todas los ingredientes ibéricos. Son unas mini-mini-mini canillas que valen un euro y vienen rellenas desde chorizos hasta jamón serrano con pimientos, queso crema y queso brie (que fue uno de los que me comí). Es una cadena y es un concepto bien malandro.

viernes, 16 de enero de 2009

Saliendo de la sucursal ¿del cielo?

Comienza el viaje a Madrid, Paris y Estambul; salimos de Caracas tipo 11pm, dos horas más tarde de lo que debíamos por que la guardia nacional (algo así como nuestra versión militarizada de la policía montada) no ha resuelto como se deben revisar las maletas de los viajeros, y prefieren hacerlo al azar entorpeciendo los itinerarios y jodiendole la vida a los controladores de tráfico aéreo.

Llegamos tipo 11am a Madrid (8 horas de vuelo más las 6 horas de diferencia de meridianos) con temperatura de nevera light (como a 8 grados). Almorzamos en un restaurancito cerca del sitio dónde vamos a dormir en las Tablas. Comienza la ingesta de tortillas :-)

Luego nos fuimos de turistas del siglo 21, es decir a un centro comercial llamado Plaza Norte. Ahí tuvimos nuestro primer encuentro con esa maravilla de la mueblería moderna llamada Ikea. Que permite que todo el planeta (o al menos el planeta desarrollado) pueda tener los mismos muebles a precios de descuento. La tienda es para cagarse del tamaño, y del diseño que tiene. Para aquellos de nosotros que hemos buscado hasta el imposible una biblioteca y un mueble de Cds en Caracas, aqui podríamos mudarnos un mes a ver la variedad que tienen. La tienda tiene un espacio dónde está muy cuchi, y luego el sitio dónde tu mismo buscas los muebes por código y que podría ser perfectamente un aserradero en un galpón cualquiera con cero diseño y dónde se extrañan afiches de mujeres desnudas pegadas a las paredes.

Luego al supermercado dónde uno entiende lo que significa la variedad que aporta el mercado; 58 tipos de leche con la clasificación hasta del color del cuero de la vaca que la produjo, huevitos clasificados por lo que pensó la gallina al ponerlo, y así muchas variedades de productos con diferentes sabores, olores, engordantes _ o rebajantes _, colores y precios. Y estabamos en un super de barrio, es decir, uno que nisiquiera se jacta de tener variedad. Compramos más tortilla para abastecernos de proteinas huevisticas.

A dormir con el sr Jet Lag...