Nos fuimos en metro en búsqueda de Mont Maitre. Es una iglesia mega arrecha que está en una colina dominando la ciudad. No es de las más antiguas (apenas del 1800), pero tiene unas vistas bien tripa de la ciudad. De pasapalos tiene otro atractivo, ahí fue filmada Amelie. Así que con nuestra guía de sitios famosos (lonely planet, en realidad) fuimos a la caza del cafecito dónde discurre gran parte de la película.
Le pasamos por enfrente al mítico Mouline Rouge, que tiene mucha más fama que pinta. Realmente es medio mamarracho y decadente. Para hacerle una cortesía, podriamos decirle que de noche se debe ver mejor. Subimos por las calles de Mont Maitre y nos tripeamos unas callecitas bien malandras típicamente europeas; como esas que uno vé en las películas dónde los malos se meten en los carros como a 180 huyendo del agente de la MI5 correspondiente. Despues de buscar full el bendito café, decidimos que lo habían vendido y cambiado de nombre. Ahora con mucha hambre y un poquito frustrados, recorrimos como 2 kilómetros más buscando una boulagenrie para comprarnos un sanduchito. Conseguimos uno super acogedor con unas señoras canillas de sanduches. Compramos y a subir a la iglesia.
Como era de esperarse hacía un frío del carajo, y al encontrarse la iglesia en la copita de la colina el viento ataca por todos los flancos. Con nuestra valentía y dignidad intactas sacamos nuestro sanduchito y nos lo comimos con una vista increíble de París. Nada más romántico! (bueno en realidad pudiera ser más romántico si los dedos no se hubieran engangrenados del frío).
Bajamos caminando y nos fuimos hasta el centro Pompideu. Esto es un centro que alberga al museo de arte moderno de parís y un montón de otros espacios culturales. El centro por feo, es bien feito; dicen que el presidente que lo mandó a hacer, cuándo vió los planos comentó que se lo iban a comer vivo los parisinos. Al parecer no les disgustó tanto, y le pusieron su nombre.
Los espacios son realmente sorprendentes y al ser un cubo de cristal tiene vistas de parís por todos lados. Le entramos a una exposición sobre los futuristas (un movimiento de la década del 20 con su manifiesto y todo el cuento), y luego nos fuimos directo a la colección permanente. Con unas obras muy importantes de Dalí, Picasso, Manet, Magritte y Miró, tambien tienen mucha metida de dedo en el ojo, del tipo "pote de basura de mi casa" que representa el aislamiento del ser humano actual. Encontramos un Soto en el apartado de cinetismo, pero no encontramos ninguna otra obra que inflara nuestro golpeado ego nacional; nada de Cruz Diez, ni de Reverón.
Cuándo estábamos buscando nuestros abrigos en el piso 1, nos quedamos unos minutos viendo un programa radial que se transmitía desde ahí sobre política cultural _o eso nos pareció en nuestro francés enclenque _. De imprevisto, aparecen un grupo de protestantes coreando "liberte! liberte!" y toman los micrófonos desalojando a los panelistas. Como un pedacito de revolución francesa en vivo y directo! Nos quedamos con la boca abierta, esperando que llegaran las fuerzas de choques a repeler el ataque, y que la cosa se pusiera realmente interesante. Despues de 10 minutos de lectura de proclama y que los otros panas se quedaran con su cara de civilizados sin amagues de llamar a la fuerza pública, los amiguitos libertarios terminaron su proclama. El anfitrión esperó unos segundos de silencio y preguntó "eso es todo?", los libertarios respondieron "si" y ahí se acabó la toma de la bastilla. Salieron con cara de ojalá nos hubieran hecho algo más, y salieron del centro. Luego se reanudó el programa. Me imagino que en un país no polarizado-politizado como el nuestro, era más normal esperar esto que un toma-daca, pero uno se crea las expectativas dependiendo de dónde viene.
Nos fuimos a cenar, con cafecito y lectura. En el café dónde comimos, pasó otra vez el grupo de libertarios voceando consignas, y chan chan. Nada de lacrimógenas, ni Sarkozy vete ya. Luego de esta epopeya, a dormir.
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