Hacía un frío para machos, con una lluviecita que se te metía por todos lados. Llegamos a la entrada con detectores de metales y toda la parafernalia. Cuándo pasé, el detector chilló como si fuera un cruzado; el guardia me preguntó que traía, le dije que era mi celular y me dejó pasar como si nada. Seguridad Tercer Mundo Style.
Realmente el palacio es para asombrarse (o mejor aún, para cagarse!!). Muy cerca de la entrada está el harem. Para saciar todo el morbo occidental te cobran 10 Liras (media entrada) más para que lo veas. A estas alturas no hay ninguna chica, y sólo ves un montón de habitaciones totalmente alejadas del kamasutra. Por cierto, al igual que en Venezuela, hay dos tipos de liras; la nueva y la vieja. La vieja es como la nueva pero sin 6, lo que llamaríamos una libra super fuerte :-)
El palacio tiene espacio para que vivan 4.000 personas; solo los sirvientes podrían ser 400 personas y 800 en casos de banquetes especiales. (Solo un poco más grande que la comitiva de los presidentes venezolanos).
Las joyas y reliquias son las de verdad, las que en las películas los ladrones se mueren por robárselas. Tienen el foot print de mahoma cuándo subió al cielo (mi me pregunten como saben que es de mahoma y cómo podría el profeta dejar su huella en piedra, cosas de iluminados, me imagino). Tambien tienen el baston con que Abraham separó el mar para que pasaran los judíos, y la espada usada por David. Luego tienen unos dientes y barba del mismo Mahoma.. un poco desagradable pero por más odóntológica que sea es una reliquia por la que seguramente algún creyente habrá muerto.
Un diamante que caga del brillo (tamaño manzana) y joyas increíbles de esas que alguna banda super profesional quisiera robar. Para disuadirlos, el castillo está resguardado por el ejército con unas más que convincentes ametralladoras.
Detalle interesante: en el sitio dónde están las reliquias se oye todo el tiempo un canto, como el que se oye cuándo llaman a orar. Cuándo sales de esos pabellones te das cuenta que nada de CDs, es un pana que canta por horas y por horas. Algunos puntos les debe dar cantar cerca de las reliquias de Mahoma, lo cuál hace que el amiguito se vea muy sonreido.
Congelados por la lluviecita y la frescuta del palacio, salimos al mercado egipcio, o mercado de las especies. Totalmente Alucinante!!
Mucho más pequeño que el Gran Bazar tiene sus buenas 8 manzanas. Cuándo llegas te impresiona la cantidad de olores y colores; con especies de las que nunca habíamos oido, y dulces increíbles. Una experiencia totalmente sensorial; olores, colores y sabores indescriptibles. Bastante más ordenado de lo que me imaginaba; muestra un gusto al borde la perfección en cuánto al orden y disposición de toda la mercancía. Todos los condimentos están ordenados en pilas perfectas y el piso está totalmente limpio. Cada vendedor intenta atrapar tus sentidos de alguna manera; hablándote en 5 idiomas, ofreciendote dulcitos gratis, metiendote te exóticos por la nariz. Como llegamos al mediodía, nos tripeamos comernos un montón de dulcitos. Desde pasta de dátiles (el viagra turco según rezaba la propaganda) hasta chocolates y conservas. Estuvimos degustando un rato, y tripeandonos a los vendedores. Compramos un montón de té, que nos empacaron al vacío.
Para un alemán o un norteamericano obsesionado con la pulcritud, puede darle un infarto cuándo vé a todo el mundo metiendolo la nariz a la mercancía antes de comprar cualquier cosa. Despues que el vendedor nos expresara su acuerdo con Chávez y su revolución pop nos fuimos a buscar el restaurant dónde íbamos.
Tuvimos nuevamente una experiencia linguista tratando de encontrar un restaurant, cuyo nombre de calle nisiquiera podíamos pronunciar. Llegamos al Hamdi Restaurantm, que tiene una de las mejores vistas de la ciudad. Queda en el piso más alto de un edificio de 5 pisos, exactamente frente al Bosforo. Pedimos dos platicos de entrada (yogurt y aceitunas con guisito) muy buenas y luego la especialidad de la casa; kebaps. En especial uno con pistachos y otro de cochino que estaban demasiado buenos.
Salimos de ahí y buscamos un dulcito en el mercado egipcio, luego a tomarnos un café, descansar y leer un rato.
Hoy nos fuimos a dormir temprano, el frío y las caminatas nos tenían doblados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario