martes, 27 de enero de 2009

La bisagra de dos continentes

Salimos de madrugada (tipo 4am) para irnos al aeropuerto. Como duele el jodido frío; yo no sé como hace esta gente para trabajar temprano. El vuelo salí a las 5am pero la gente de Alitalia no estaba muy apurada. Abrieron a la hora que les provocó y el vuelo salió atrasado, en parte por mal tiempo y en parte por sus ganas de no apurarse. En el aeropuerto de Roma, nos desayunamos un sanduche con unos dulcitos buenisimos. Y llegamos a Estambul.



Es la ciudad con más habitantes en europa cuándo sólo se cuenta el área metropolitana: 11 millones de personas conviviendo en la ciudad que se encuentra en dos continentes. Tiene un pedazo en Europa y cruzando el Bosforo tiene un pedazo en Asia. Cuándo llegamos al aeropuerto el primer amiguito nos dijo que el transporte a nuestro hotel era gratuito; minutos despues estabamos pagando 20 euros por el transporte. Metida de dedo en el ojo con sabor a sabiduría milenaria.

Llegamos al hotel, y otra vez pensamos en los milagros del photoshop. Aunque el hotel no está mal, tampoco es de "estilo clásico Bizancio"; es un hotelito nada pretencioso con una buena ubicación. El distrito Sultan Ahmet es el más turístico de la ciudad, y contiene sus principales atractivos turísticos. Nos registramos (internet sigue teniendo su magia, ya que sólo habíamos comprado a través del sitio y todo funcionó perfectamente) y nos fuimos a caminar. Recibimos el atardecer frente al Mar y viendo lo que significa un puerto realmente importante. Cientos de barcos esperando para atracar.

De ahí nos fuimos a buscar dónde comer, y tuvimos que sortear como a 3.000 zamuritos políglotas que insistían en que su restaurant era el mejor de Estambul. Los amiguitos de choroní son unos niños de pecho comparados con estos panas con 2.000 años de experiencia. Finalmente pudimos encontrar un sitio que no tenía guías y estaba medio escondido. Medusa es un restaurant medio turco medio español, y tienen comida típica turca. La comida fue alucinante y todo el cuadro era surrealista; pensar que realmente estábamos en la bisagra entre dos continentes nos hizo tripear full.

Para terminar nuestro primer día nos fuimos a sentar frente a la Mesquita Azul y nos regresamos flotando en una nube.

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