Primer día en Estambul, la puerta de Occidente o de Oriente. Restaurant super autóctono en el distrito más turístico de la ciudad. Ordenamos platos de la cocina turca, y al fondo se escucha:;
El carino que te tengo
yo no lo puedo negar
Se me sale la babita
Yo no lo puedo evitar.
Muy extraño oir en estas tierras tan lejanas música con la que uno crece en latinoamérica.
Luego vamos a una discotienda, y en la pared tienen resaltada la fotografía del dueño de la tienda con Chucho Valdés. Preguntamos y el que atendía estaba muy orgulloso de la foto con esta leyenda del jazz latino.
En el periódico anuncian el concierto de Paquito D'Rivera para el día siguiente a nuestra venida (lo leí en la versión en inglés; mi turco no iba tan rápido).
En una librería-discotienda tenían los afiches del Buena Vista Social Club, con todos sus discos.
Puede ser que yo sea un poco más susceptible por ser nieto de cubano, pero en varios sitios nos encontramos con música cubana, y realmente le sube a uno el autoestima pensar que algunas cosas las hacemos bien de aquel lado del mundo.
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